Para poder hablar a correctamente del primer volumen impreso de “Bichos Raros” de Sebastian Castro y Karla Diaz, primero hay que hablar de los primeros Bichos Raros, los que me hicieron querer dibujar cómics, los que me enamoraron del género.

El año 2005 fue el año de la calma antes de la tormenta. Lagos terminaba su Gobierno sin altos ni bajos y la candidata sucesora de la concertación, Michael Bachelet, era la favorita para llegar a la presidencia contra Joaquín Lavín. En ese entonces, la cultura chilena era estática, predecible y aburrida; todo se hacía pensando en el status quo, siempre evitando el conflicto o el escándalo, jugando siempre a la segura. Las campañas de condones eran prohibidas por la iglesia católica y la democracia cristiana así como la pastilla del día después, La marihuana era esta droga dura que te volvía un retrasado mental y las redes sociales eran algo prácticamente secular donde la comunidades virtuales como Fotolog o MySpace eran la moda entre los jóvenes. Fue quizás el culmine de la transición y si bien en retrospectiva parece bastante obvio que este castillo de Naipes estaba destinado a caer, en ese entonces pensábamos que Chile “era así”. No teníamos idea el año siguiente, Chile entraría en un proceso de cuestionamiento politico y social tan profundo que hasta el día de hoy no termina.

En ese entonces, yo ya leía cómics desde hace años, en un tiempo donde todavía era “raro” sentirse tan apasionado por este tipo de entretenimiento. Me gustaba juntar “la espada Salvaje de Conan” en el Bio Bio , “Crisis de Identidad” me hacía completar una colección por primera vez y poco a poco iba adentrándome en el mundo chileno del 9no arte, yendo a las tiendas especializadas de cómics (Shazam, Crazy All comics) y a los primeros eventos comiqueros o ferias de cómics (porque literalmente eran como ferias libres, lo más cercano a una convención era la feria del libro en estación Mapocho). En uno de esos eventos fue que descubrí los primeros cómics chilenos. Recuerdo que mi favorito hasta ese entonces era Anarko y ese era mi estándar de lo que un cómic Chileno era. Eso hasta llegar a un puesto donde se estrenaba una nueva revista de cómics de “editorial Cíclope”, una donde varias historias se entrelazaban en un “universo cohesionado” (palabra muy de moda hoy en día). Yo, al igual que el año 2005, no estaba preparado para lo que vendría.

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Mi primera reacción al terminar de leer el primer Caleuche fue éxtasis puro. El Akela del 2016 ahora sabe apreciar a Anarko como uno de los mejores cómics chilenos, pero el Akela del 2005…Ese jamás había visto un cómic chileno tan espectacular. Ese primer tomo tenía las historias de El brujo, Eje Z y quizás la mejor serie “regular” chilena hasta ese entonces; Bichos Raros.

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Creada por Sebastian Castro, con Bernardo del Castillo en los lapices, Karla Diaz en el color y Joyce Maureria en las tintas, Bichos Raros nos contaba la historia de 5 jóvenes, Juan, Blanca, Alicia, Hans y Nico, quienes investigaban y combatían fenómenos paranormales chilenos bajo la protección de “el maestro”. Estos jóvenes representaban a las 5 tribus urbanas más representativas del espectro juvenil chileno y tenían poderes representativos acordes a su estilo; Juan era Metalero y cazador de Demonios, Blanca era Otaku y tenía unas cartas de monstruos, Alicia era Pelolais y controlaba las emociones, Nico era Gótico y tenía el poder del “olvido” (una sombras super darks) y Hans era… Intelectual creo? (sorry, nunca pesqué mucho a Hans) pero era un mago. Sé que suena algo tonto, pero en ese entonces las tribus urbanas estaban en todos lados, hasta en las noticias y abanderarse en una de ellas era esencial para sobrevivir la escolaridad, así que no era extraño que Bichos Raros se sintiera tan representativo de una generación. La historia era intrigante, donde cada aventura te acercaba más y más a un misterio mayor y era muy fácil sentirse identificado con los personajes porque al menos uno de ellos era de tu “tribu urbana” y por ende, representante de tu idiosincrasia. En sus aventuras se enfrentaron al poncho del diablo, a los espíritus chocarreros de la casa embrujada de Av. Grecia con Bustamante (LA WEA VIEJA…), persiguieron a un Alicanto, se enfrentaron a los espíritus de la estación fantasma del metro de Santiago, conocieron a una mujer cabra (for real) y tuvieron tremendo crossover con Eje Z.

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Fue al menos un año de estar mes a mes esperando con ansias el siguiente número de Caleuche hasta que el equipo creador de Bichos Raros, El brujo y Eje Z decidió separarse de la revista por motivos que desconozco, todo esto informado desde Fotolog. Temiendo lo peor, encontré consuelo al saber que Sebastian Castro y compañía publicarían la revista Héroes bajo el sello de CS media, una publicación que agruparía a mis personajes favoritos de Caleuche más otros nuevos. Compré la Revista Héroes casi a primera hora y resultó ser un muy buen comienzo; si bien no venían los bichos raros, el brujo tuvo una de sus mejores historias, el personaje nuevo “Clérigo” se veía increíble y una historia de un curso manga que realmente no vale la pena recordar. y ahí, en la última página, se anunciaba el regreso de los Bichos Raros (antes se habían separado por un incidente en la estación fantasma del Metro). Al mes siguiente ni siquiera me preocupé de las otras historias; LOS BICHOS HABÍAN VUELTO Y TODO ERA MARAVILLOSO. La historia continuaba unos meses luego del incidente y Juan y Blanca estaban avanzando a ser “más que amigos” (Juan y Blanca es el ship de TODOS LOS FANÁTICOS DE LOS BICHOS), Nico ya no estaba depre y pasó de ser “Gótico” a “Emo”, Alicia seguía más cuica que nunca y Hans investigaba una profecía presentada por una joya presentada al final de la etapa Caleuche. Al final del cómic, se reunían para combatir al Cuco mientras un nuevo equipo de niños especiales se preparaba para destruir a los Bichos Raros, mandados por el Maestro que por fin mostraba su verdadera motivación. CONCHETUMADRE, EL PRÓXIMO CAPITULO IBA A SER LA CAGÁ, OBVIO QUE NADA MALO PODÍA PASAR. OBVIO QUE ESTO NO LO RECALCO PARA RESALTAR LA IRONÍA DE LO QUE PASARÍA DESPUÉS.

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Pero no habría otro capitulo (les mentí, si estaba recalcándolo para resaltar la ironía de lo que pasaría después) porque revista Héroes serían un tremendo fracaso financiero. La alta inversión de CS media no rindió frutos y luego de dos números, el proyecto se canceló. Pronto pasaría lo mismo con Caleuche, cuyas historias nunca alcanzaron la misma “magia” que en su etapa con los bichos. Creo que aún tienen publicaciones, pero lentamente se fueron “Manganizando” y cambiando por completo el publico objetivo (Los dibujos de Karla Diaz tienen mucho de Manga, pero la estructura de las historias seguía siendo 100% cómic occidental). Ya para la última etapa de Caleuche había mucho “Dragón ball” y porno infantil egipcio para mi gusto, así que los deje partir.

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All new Caleuche ¡¿En que diablos estaban pensando?! #AloPDI

Con el corazón roto, el tiempo me hizo aceptar que no volvería a ver una historia de los Bichos Raros otra vez en mi vida. Otro gran proyecto Chileno se diluía en las sombras del olvido de las buenas ideas dentro de un país cerrado a estas.

Y sin embargo, los tiempos fueron cambiando. La revolución Pingüina del 2006 puso en tela de juicio a todo el entramado político y social del sistema Chileno y todas las formas de hegemonía cultural se fueron cayendo a pedazos, dejando libre por fin otras formas de ver el arte. Durante 10 años, no solo se hizo más aceptable ser Nerd, SE HIZO POPULAR. Hoy tenemos editoriales Chilenas de cómics, eventos por doquier, dibujantes y escritores de tremenda calidad aplaudidos internacionalmente, todo un pequeño gran mundo dispuesto a darle una oportunidad al Cómic Chileno. Claro, no todo es leche y miel pero si miramos el pasado, fueron enormes las cadenas las que nuestra juventud tuvo que romper. Cadenas de opresión que siempre nos van a querer poner y que siempre renegaremos, una y otra vez.

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Fueron 10 largos años de espera antes de decidirme a comprar el nuevo bichos raros. Sigo pensando de que el “Universo CS” fue un concepto muy adelantado a su época y tal vez por eso no funcionó de la manera que debía hacerlo. Pero hoy el mundo es distinto y también lo son Sebastián Castro y Karla Diaz, veteranos de guerra del cómic Chileno. No es raro que distintos también sean los Bichos.

Abro las primeras páginas del cómic y ya siento el Bicho Raro en mí. ¿Valió la pena la espera? Esa es una historia para otro día.

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Fe de erratas: revisé mis cómics y resulta que los Bichos nunca alcanzaron a salir en Revista Héroes; el regreso y última publicación de los Bichos Raros fue en el especial del Primer Aniversario de Caleuche cómics.

 

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