«El hombre que no hace más que labor física consume el valor material equivalente a su propia contribución al proceso de producción y no deja más valor ni para sí mismo ni para otros. Pero el hombre que produce una idea en cualquier campo de empeño racional, el hombre que descubre nuevo conocimiento, es el permanente benefactor de la humanidad…»


Bioshock es una franquicia de videojuegos altamente reconocida alrededor del mundo, famosa por su estética y la potente historia que se desarrolla en primera persona. ¿Sabías que gran parte del contenido ideológico vertido en los personajes del videojuego esta basado en una obra literaria llamada La Rebelión de Atlas de Ayn Rand? En Arkâdea hemos hecho algunas averiguaciones (y otras tantas lecturas), y te traemos algo de información interesante sobre una de las historias más simbólicas y complejas que se han escrito.

¿Quién es Ayn Rand?

Retrato de la autora

Ayn Rand fue una escritora nacida en la Rusia de 1905 (San Petesburgo), y vivió en carne propia las peripecias producidas por la revolución Bolchevique. El negocio de su padre, una farmacia, fue expropiada en el nuevo régimen, por lo que la familia buscó refugio lejos de los centros de violencia, mudándose a Crimea, y mas tarde a Estados  Unidos de América. Aquí impulsó una carrera como escritora de guiones para estudios de cine, y posteriormente como autora de obras emblemáticas de la época como La Rebelión de Atlas (1957) y El manantial (1943), ambas caracterizadas por presentar un potente discurso ideológico, político y filosófico que presentaba un modelo de individuo sustentado en valores como la libertad, el egoísmo y la lógica. Su visión pro-capitalismo y anti-socialista se concretaba en esta oposición de dos ejes o modelos de vida radicalmente distintos; mientras que el primero se veía reflejado en personajes fuertes, independientes, increíblemente inteligentes y racionales; el segundo grupo era representado por personalidades cuyo discurso se centraba en un altruismo manipulador, el enriquecimiento a base del trabajo ajeno y el rechazo a la ambición individual por ser considerada un impedimento para el verdadero desarrollo. Si bien Rand posee la capacidad creativa y lógica para dar coherencia a todo lo que presenta este universo planteado en su obra, todo buen lector puede percatarse de que la razón por la que todos estos componentes funcionan tan bien es porque se trata de una obra de ficción, y no una lógica que pueda verse reflejada en la vida real. Pese a este sencillo ejercicio de sinceridad, aún en la actualidad muchas jóvenes mentes se dejan moldear por esta lógica, y una vez que han terminado de leer el libro completo, se han transformado gradualmente en randroides.

Portada de una edición moderna de La Rebelión de Atlas

¿Randroides?

Básicamente si conoces a alguien que haya tenido la suerte de nacer en una familia acomodada que de un día para otro comienza a comportarse como si no tuviera emociones que l@ dominen, establece analogías y metáforas para demostrar constantemente la impermeabilidad de su lógica respecto a todos los aspectos de su vida, utiliza el discurso de libertad e individualidad para defender a grandes cadenas de empresarios y multinacionales, justifica sus malas prácticas sociales a través de una perorata eterna sobre cómo es superior a todo el resto por nacimiento y meritocracia, probablemente tienes un amig@ randroide. 

Por suerte, la solución consiste en dejarl@s existir hasta que la realidad haga su trabajo. 

Pese a que la distopía en La Rebelión de Atlas no se presenta de la misma forma que en obras clásicas como 1984 (donde el protagonista termina formando parte activa en el sistema que pretendía combatir), es un giro refrescante si consideramos que el pensamiento distópico se encuentra en el mismo discurso del héroe de la historia y no en el de los antagonistas. ¿Cómo es posible? Ayn Rand construyó antagonistas con un discurso socialista carente de inteligencia, creatividad y referentes filosóficos, por lo que se vió en la libertad de redirigir sus acciones y pensamientos hacia la decadencia absoluta de la moral y la ética, intensificando la distancia abismal respecto de sus protagonistas, quienes encarnan todas las virtudes de los héroes en las novelas de fantasía.

¿Y quién era John Galt?

Andrew Ryan
Bioshock

Es bajo esta lógica que es fundada Raptureciudad submarina fundada por Andrew Ryan (anagrama de Ayn Rand… loco, ¿no?), un carismático líder político que abandonó la superficie para construir una ciudad utópica donde la libertad fuera la única guía para el individuo. Así como en LRdA John Galt recluta a los mejores filósofos, artistas, ingenieros, médicos, profesores, y expertos en general de su época para fundar una nueva comunidad de super-humanos en las Montañas Rocosas, Andrew Ryan se marcha de su propio país decadente hacia las profundidades del mar Atlántico. Y aquí es donde el sueño se empieza a podrir, pues la política anti-moralista y ambiciosa que instala Ryan en el interior de su ciudad da inicio a un proceso de degradación que culminará con la destrucción de la misma. En el libro, John Galt plantea una rebelión que busca cambiar el mundo que los rodea y que sus derechos como individuos les sean devueltos; en Bioshock Andrew Ryan se encierra bajo el mar con un ejército de personas con la capacidad de perfeccionar sus respectivas áreas hasta alcanzar proporciones sobrehumanas, dejando fuera todo asomo de límite ético.

Sobrepasando límites

Tres guapos splicers de fiesta, bailando un cumbión en torno a la fogata.

El resultado se hace patente la primera vez que visitamos Rapture. Esta ciudad esta en un punto álgido de decadencia, y los pocos sobrevivientes se encuentran enajenados en un sistema que se ha convertido en una lucha por la supervivencia del más fuerte. La investigación y el perfeccionamiento tecnológico han conducido a esta sociedad al abuso de sus propios avances para alcanzar estándares de vida que se han vuelto cada vez más inalcanzables, y existe una clara divergencia entre lo que se nos presenta visualmente en la pantalla y el discurso que se reproduce mediante panfletos, decoraciones y grabaciones. Si prestamos un poco de atención podemos dilucidar paulatinamente cada eje importante de la filosofía planteada en La Rebelión de Atlas, y ejemplificaremos a través de estas dos citas:

“Cuando vean que para producir necesitan obtener la aprobación de quienes no producen nada; cuando vean que el dinero fluye a quienes comercian no en bienes sino en favores; cuando vean que los hombres se hacen más ricos a través de la estafa que del trabajo, y sus leyes no los protegen de ellos, pero los protegen a ellos de ustedes; cuando vean que la corrupción es recompensada y la honestidad se convierte en un sacrificio personal; sabrán que su sociedad está condenada”

-Ayn Rand, Atlas Shrugged

 

“Soy Andrew Ryan y tengo una pregunta que hacerte, ¿acaso un hombre no tiene derecho al sudor de su propia frente?. No, dice el hombre de Washington, pertenece a los pobres. No, dice el hombre del Vaticano, pertenece a Dios. ¡NO! dice el hombre de Moscú, pertenece a todos. Yo rechacé esas respuestas. En vez de eso, elegí algo distinto. Elegí lo imposible. Elegí… Rapture. Una ciudad donde el artista no tenía que temer al censor; donde el científico no estaba limitado por la nimia moral; donde los grandes no estaban constreñidos por los pequeños. ¡Y con el sudor de tu frente, Rapture tambien puede ser tu ciudad!”

-Andrew Ryan

¿Es idea mía, o pareciera que ambos fragmentos dialogan a través del tiempo? Rapture pareciera ser la respuesta a todos los problemas que observó John Galt en su propio entorno. Apelativos como “parásitos”, “evolución” o “el hombre libre” alimentan el discurso político al interior de Rapture, y la pregunta que queda en el aire es ¿cómo una ciudad planteada para ser la mas grandiosa de todas terminó siendo un escenario de la decadencia física y moral de aquellos considerados los mejores de la superficie?

¿La respuesta?

Creemos que la respuesta está en la ética que impulsó a Andrew Ryan, mas centrado en la libertad y el ensalzamiento de las cualidades de “los suyos”que en preparar un espacio adecuado para el desarrollo sustentable de sus ciudadanos. En La Rebelión de Atlas, John Galt se deja llevar por la lógica y la justicia al momento de llevarse a “los suyos” y fundar una nueva ciudad, y si analizamos El discurso de John Galt podemos notar que hay una intención de escarmiento en sus acciones y sus palabras; en todo momento se espera que los políticos de Estados Unidos recapaciten y saquen a su país de la decadencia en la que lo han sumido y se disculpen con los grandes empresarios.

Por otra parte, Andrew Ryan expresa una necesidad de éxodo, y sus intenciones consisten en abandonar al mundo en la superficie a su suerte, para no volver jamás. Su lógica es fascista, pues no admite tonos grises en cuanto a la postura ideológica de sus seguidores, pues una vez llegados a Rapture ya no hay manera de escapar de ahí.

Bueno, al menos no debería existir la forma de escapar.

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