Les presento a Boudica, reina de los Iceni (una de las cuantas ramas de los celtas que habitaban la Gran Bretaña), su esposo era el rey Prasutagus, que desde la conquista del emperador Claudio, había logrado mantener una suerte de independencia de su gente pactando de buena manera con los invasores, en términos sencillos los romanos toleraban a los Iceni porque los ayudaban, a eso agreguemos que en un acto no extraño en esas épocas Prasutagus dejó como heredero de su reino al emperador, y a su esposa, nuevamente una técnica diplomática para que su reino no desapareciera. El problema fue que el viejo Prasutagus falleció, y el cadáver no alcanzó ni a enfriarse para que las tropas imperiales entraran a buscar lo suyo, ya que Prasutagus pidió mucho dinero a los romanos, y digamos que si Impuestos Internos  les parece inmisericorde, imagínenlos  con lanzas…saquearon todo, Boudica orgullosa, y no muy adepta a aceptar le dijeran el lugar que “le correspondía” decidió protestar…no fue la mejor de sus ideas… fue golpeada, atada,  flagelada, humillada, y para esparcir sal en la herida…sus hijas violadas frente a sus ojos…digamos que era la forma de los romanos de decir…”mujer a la cocina”, algo de lo que muy pronto se arrepentirían. 

 

Hay una expresión que dice “El infierno no conoce furia más grande que una mujer herida”…cambien el herida por “golpeada, y con ganas de vengar a sus retoños” y esa furia alcanzará niveles bíblicos. Rápidamente consiguió aliados, y empezó a tener un ejército muy grande de bárbaros muy, muy enojados, no fue muy complicado, ya que los romanos habían sido particularmente pelmazos en esa área.

  Aprovechando que el gobernador romano Suetonius estaba en una campaña en Gales, Boudica atacó diferentes ciudades, arrasando con todo lo que pasaba, en un principio, como era de esperarse Suetonius no tomó muy en cuenta la revuelta comandad por una mujer como algo particularmente serio (probablemente haciendo una suuuuper buena talla respecto a sus días), pero comenzó a tomarle el peso…luego de algo que se conoce como la “Masacre de la Novena Legión” donde 10000 bárbaros hicieron mermelada de 2000 romanos. Suetonius vio con horror como la horda de bárbaros aplanaban a sus bien entrenadas tropas, para peor la gente sabía que la comandaba una reina bárbara, Boudica no se escondía cabalgaba con los hombres, y lideraba sus tropas…siguió con su caminar hasta llegar a Londinium (actual Londres) y la quemó hasta los cimientos…Suetonius tuvo que huir hacia el Oeste, donde preparó su última carta.

 

 

Ampliamente superado en números (10,000 contra 100,000) Suetonius utilizó la geografía a su favor (protegió sus tropas con una zanja gigante que existía en dicho terreno) y sus armas avanzadas (particularmente la jabalina romana “pilum” que inutilizaba los escudos de los Iceni que peleaban básicamente en pelotas, en serio…naked Iceni) los bárbaros atacaban con más cojones que cerebro, los romanos mataron a 80000, mientras ellos,  con suerte,  perdieron 500 legionarios…viendo que la derrota era inminente, y probablemente motivada por no darle la satisfacción de que la mataran los romanos, Boudica se envenenó. Suetonius mandó a matar a los heridos, civiles que estaban cerca, e incluso el ganado, Nerón (sí, ESE Nerón) estaba tan asustado de otra revuelta que decidió cambiar de gobernador…desde la tumba Boudica le dio el último “JA-JA” a su mayor rival.

Hasta hoy Boudica es un símbolo de poder femenino, barbárico, y rebelde…entre tantas princesas sosas… sé una reina, sé Boudica.

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