Había llegado el día. El frío matutino y la promesa de lluvia lograron despertarme temprano con una única idea en mi cabeza. Una promesa, un ideal, una utopía hecha realidad; era el día del cómic gratis.

Un día donde las diferencias sociales no importaban y todos podiamos disfrutar del 9no arte por igual, sin importar si eras un veterano de guerra, un lector casual o una persona común y corriente que simplemente pasaba por ahí. La oportunidad perfecta para llevar a esa pareja rehusante de mirar una revista con dibujitos o al hermano chico que hincha las pelotas por las películas de superhéroes a conocer el verdadero mundo de las historias en papel sin gastar el dineral que hoy en día implica estar al día con las series de cómics.

Emocionado, salí de mi casa temprano y tomé el metro hasta la estación Quinta Normal, a dos cuadras de donde se realizaba el evento, la grandiosa Biblioteca de Santiago. Mientras caminaba hacía el lugar, en mi cabeza iba revisando el listado de cómics que podía conseguir (que pueden revisar en nuestro artículo de Arkadea), ya que las grandes editoriales de comics, como DC, Marvel, Image, Dynamite, Dark Horse, hacían una edición especial de sus cómics para regalar, las llamadas FCBD Edition por sus siglas en inglés.

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Esta tradición, que había partido hace 15 años, se había creado para invitar a nuevos lectores a este mundo y agradecer a los veteranos por estar al pie del cañón todos los años. Una leve lluvia otoñal tocaba mi cabeza cuando entraba al recinto de la Biblioteca de Santiago y sentía que la espera valdría la pena. Por temas de logística y preparación, los organizadores decidieron aplazar una semana el día del cómic gratis respecto de la fecha oficial que se celebra el primer sábado de mayo y la única tienda conocida que había respetado la tradición había sido ZMart, quienes entregaron un cómic por persona y dos si ibas disfrazado, todo esto por orden de llegada. Cómo no tenía ningún Zmart cerca de mi casa, decidí esperar al de la biblioteca de Santiago que era un evento más masivo, con más actividades y charlas.

Bajo al salón de eventos de la Biblioteca y veo la mesa de los comics gratis a la entrada, extrañamente vacía. Me acerco para ver cúal me quería llevar y la persona que me atiende le hace la siguiente pregunta a un papá con su hijo que estaban de antes que yo.

“¿Se inscribieron? solo los que se inscribieron pueden llevarse un cómic”.

No tuve que preguntar nada más; frente a mis ojos, todo el propósito del evento se había ido a la cresta en menos de 5 minutos de haber llegado. PARA RECIBIR UN CÓMIC GRATIS HABÍA QUE INSCRIBIRSE EN UNA PÁGINA PUBLICADA DÍAS ANTES EN EL FACEBOOK OFICIAL DEL EVENTO.

Atónito, y con evidente cara de decepción, me dicen “Pero más tarde Unlimited va a estar regalando cómics sin inscribirse”.

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No me mal interpreten, un cómic gratis siempre se agradece, pero yo no venía por el molido de bodega de Unlimited, venía por los FCBD edition, números introductorios a las nuevas publicaciones de las grandes editoriales. Esos números pensados para que tanto el nuevo lector como el viejo se sientan intrigados por el mundo del cómic. ESE ES EL MOTIVO DEL EVENTO, crear un punto de encuentro para todo aquel que se sienta atraído por las viñetas, no que los mismos de siempre se llevaran un cómic desde el computador.

El hecho de tener que inscribirse mata toda la magia y el encanto de hacer un evento para regalar cómics, porque solo los veteranos o lectores regulares van a estar enterados de dónde inscribirse. Diablos, yo soy un lector recurrente y no tenía idea que tenía que inscribirme, porque no ando pendiente del facebook del evento o del fanpage. Y más encima, mucha gente que no pertenece al mundo de los cómics fue genuinamente interesada a buscar un cómic gratis, tal cual como debía ser, solo para ser parada en seco por esa “inscripción”.

Ese cabro chico delante mío se merecía su cómic gratis, se merecía sentirse bienvenido al mundo del noveno arte y en cambio lo vapulearon por “no estar vivo con las publicaciones del Facebook”.

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Y lo peor de todo es que el evento estaba MAGNÍFICO. El aprendizaje de eventos anteriores por fin traía frutos y los stands estaban perfectos, las actividades eran buenos, las charlas eran tremendas, los invitados eran de lujo (Ariel Olivietti se paseó todo el día por el evento con la actitud menos rockstar de la vida), todo era espectacular. Yo no debería tener que haber partido esta crónica con una mala nota, pero fue tan decepcionante que eligieran entregarle los cómics solo a la elite del mundillo en vez de a todos por igual que el cuidado y profesionalismo con que los organizadores hicieron el evento se diluyó bastante.

Digo, había muy buenas ofertas, los autores chilenos estaban ahí mismo para firmar sus cómics (que estaban al mismo precio de siempre, pero se entiende, la industria chilena no se puede permitir regalar cómics todavía), las charlas estaban bien preparadas y la gente estaba emocionada por estar ahí. Como nunca, la gente iba por los cómics, no por las películas o por las series.

Me di un par de vueltas, me compré unos comics de The Shadow y el primer volumen de Bichos Raros (reseña a la vuelta de la esquina, ojo) y me retiré medianamente indignado. Más tarde Unlimited regaló cómics y la fila que se hizo fue gigante, tal cual como debió haber sido la fila de la entrada y buscando el facebook del evento me entero que la idea de la inscripción y posterior ticket era para evitar que la gente se repitiera el retiro de cómics. Si esa era la razón, ¿no bastaba un timbre? ¿de verdad le tenemos tan poca fe al público chileno comiquero que tenemos que hacer pagar justos por pecadores? estamos en el 2016, no podemos seguir tratandonos como sabandijas dispuestas a cagarnos unos a otros por tener más cómics. La excusa agrava la falta, es preferible que un tipo penca se las dé de pillo y se “avive” con un comics extra que dejar a las niñas y niños fuera de tener su cómic gratis.

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No me gustaría que pensaran que el evento estuvo malo, porque eso sería injusto. El evento estuvo buenisimo, al nivel de la FIC, es solo que no cumplió con su objetivo principal, darle la bienvenida a los nuevos lectores con cómics gratuitos para grandes y chicos. La idea de esta crítica no es “este evento fue penca, organizadores pencas” o algo por el estilo, de verdad que en esta ocasión se la jugaron con creces y lograron una muy buena convención, es solo que se cayeron en algo tan básico como no entender al público con que esto estaba dirigido. ¿Quizás le estoy dando color? puede ser.

Puede ser que ese papá e hijo que buscaban un cómic gratis antes que yo entraran al evento igual y se compraran un buen cómic chileno o internacional. Puede que incluso hayan hecho la fila dantesca que había para recibir cómics sueltos de la bodega de Unlimited y se fueran a su casa felices igual. Pero aún así, ese papá y su hijo no pudieron llevarse un cómic especial para la casa. Ellos, al igual que yo, no se sintieron bienvenidos al mundo del noveno arte.

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Aunque haya sido solo por 5 minutos, a veces eso es todo lo que se necesita para cambiar a una persona.

Fe de erratas 1: Algunos Stands de editoriales Chilenas si estaban regalando cómics y haciendo ofertas y otras estaban regalando otras cosas. Fui yo quien no preguntó bien y pre juiciosamente pensé que no lo estaban haciendo “por ser chilenas”, por lo cual se pide disculpas. El primer paso para sacar el estigma de la industria nacional es sacarse los viejos estigmas de la cabeza. Gracias Iván Pereira por la corrección.

Fe de erratas 2: Más allá de la critica puntual sobre la “inscripción” de los FCBD edition, nunca hay que dejar de agradecer la gratuidad en un evento de este tipo. Hay que reconocer que el primer punto de encuentro entre los nuevos lectores de cómics y los veteranos de guerra es la entrada liberada y ahí el objetivo original del FCBD si se cumplió completamente.

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