Brandon_Sanderson_with_a_German_copy_of_Elantris

Brandon Sanderson, el creador de Elantris.

Brandon Sanderson publicó Elantris en el año 2005, y se convirtió en un éxito de ventas de manera casi automática, además de ser considerada una de las novelas que vino a innovar la industria de la fantasía. Este hecho en particular, el éxito de Elantris como la primera novela de un autor completamente desconocido en su época, catapultó a Sanderson automáticamente a las grandes ligas en la fantasía épica moderna. No sólo ha escrito sagas fundamentales para cualquier estantería, como la aclamada Nacidos de la bruma y El archivo de las tormentas, sino que sólo dos años después de publicar Elantris fue contactado por los editores de Robert Jordan para terminar La Rueda del Tiempo. Imagínense: es como si a alguno de ustedes les pidieran hacer una octava entrega de las Crónicas de Narnia o dirigir una nueva entre de la peli Alien. En definitiva, se trata de un escritor alucinante, extremadamente prolífico y respetuoso con su propia obra y sus fans (lo cual escasea últimamente en el mundo de las divas de la narración).
Volviendo a los que nos concierne, el Síndrome de Campbell hace alusión al “camino del héroe”, donde el personaje principal inicia un viaje de varias etapas que le permiten alcanzar un objetivo al final. Eso, en muy resumidas cuentas. También describe los distintos tipos de personajes que acompañarán al héroe durante sus aventuras, demostrando que prácticamente todas las historias de aventuras en la actualidad están modeladas según el mismo arquetipo. Además de su extensa obra literaria, Brandon Sanderson ha escrito diversos ensayos literarios donde, entre muchas otras cosas, analiza las obras de ficción actuales en relación a este modelo de héroe, incluyendo las suyas. Para todo escritor novato, sus ensayos son una fuente de inspiración y una excelente guía para construir nuevos universos, y en lo personal me ayuda a tener una visión más amplia respecto de los libros que voy leyendo.
¿Qué tiene que ver Elantris con Campbell?

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Nueva portada de Elantris, Editorial Nova. Sarene, ¿eres tú?

La razón principal que tuve para leer Elantris fue, precisamente, que rompe con el mito del héroe. O al menos así leí en muchas reviews de internet, sin embargo no es tan así. El protagonista y héroe de la historia, Raoden, no inicia un viaje al otro extremo del mundo. Más bien se queda todo el tiempo dentro de los límites de su país natal, Arelon, haciendo sólo un breve y nada descrito viaje a Elantris, una ciudad capital que había sido habitada por dioses y está en la más profunda de las decadencias en la actualidad. Y ahí mismo se queda, durante toda la narración. Pero ¿cuál es el objetivo inicial de un viaje? A mi parecer la importancia no radica tanto en transportarse de un lado a otro del mapa para explorar el mundo, sino mas bien es lo que el héroe aprende en el camino y que finalmente le permite alcanzar sus metas. El viaje transforma al héroe protagonista, entregándole herramientas y acompañantes que irán aportando complejidad y enriqueciendo la historia. Y en Elantris sucede algo muy especial: Raoden no es un personaje que evolucione en el tiempo. Es como el cuento de las Mary Sue; el príncipe Raoden es el heredero al trono de Arelon, amado por todos quienes lo conocen, tanto cortesanos como plebeyos y es inteligente, guapo, fuerte, carismático, valiente, etc., etc., fome. Lo mismo sucede con su contraparte femenina, Sarene es una mujer independiente, astuta, segura de sí misma y de sus capacidades, que llega a Arelon para transformar todo a su paso como un huracán. Y este es el eje fundamental en Elantris: los personajes no son seres que se transforman en cuerpo y alma al final de la historia, sino que tienen la capacidad de revolucionar toda una nación que está al borde de la guerra civil y el exterminio.
Porque en Elantris lo que se transforma en algo mejor es lo que rodea a sus personajes principales, y NO LOS PERSONAJES. Y esta es la verdadera razón por la que se rebela contra el arquetipo de Campbell, y no la ausencia de un viaje físico como he leído en innumerables ocasiones. Al final, la historia que es verdaderamente importante no es la transformación de Raoden en elantrino, sino cómo Elantris recupera su antiguo esplendor valiéndose de los personajes principales, quienes funcionan como instrumentos de los dioses para cambiar la historia. Lo más interesante es, incluso, el papel que juegan las fuerzas sobrenaturales en la conversión de la ciudad, en la materialización de las diversas deidades y su repercusión en los diferentes ámbitos del diario vivir de los personajes. En esta novela, los dioses son fuerzas que equilibran el mundo, y dependen completamente de las condiciones naturales que les permiten manifestarse en el mundo tangible: esta es la verdadera pugna que está camuflada tras una historia de aventuras y amor.
He dicho.

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