El Ascenso del Dios de las Historias.

Debido a las puritanas reglas de Facebook, ahora mismo estoy a la mitad de un mes sabático de interacción en esa red social, semanas que de todos modos no he estado ajeno a las opiniones y temas populares que cambian día por medio en la plataforma, y casi como una oda al capítulo de los Simpsons donde Homero no puede hablar; al no poder comentar sobre estas
publicaciones, tuve una serie de epifanías leyendo y meditando sobre lo que veía.
De todo este universo digital, lo que más ruido me hizo, fue lo estresante que encontré a un sinfín de personas, algunos conocidos, otros no tanto y varios que no lo son ni por si acaso, pero que aun así, me llevaron a hacer una analogía con uno de mis comics favoritos, con Loki: Agent of Asgard.

Pues como en este comic lo hace nuestro no-villano favorito de los fans, estas personas muestran el estar buscando ser las mejores versiones de sí mismos, muchas no con el carisma del viejo-y-nuevo joven Loki, muchas no con sus divertidas desventuras, muchas de manera pésima, y algunas de manera fabulosa, se entiende que estas últimas no son parte del grupo al que me referiré.En esta historia del Dios de las Mentiras,este tiene una nueva oportunidad de reivindicarse de todos sus crímenes, mentiras y errores pasados a través de tareas encomendadas por el triunvirato de La Madre de Todo, aunque al (secreto) coste inicial de literalmente asesinarse a sí mismo, y no solo a sí mismo, si no que a la mejor versión que ha existido de él, Kid Loki, una versión ya reivindicada y amada, pero condenada a crecer y deformarse, según el punto de vista de nuestro protagonista  [que en lo más enredado de esta historia, no es ni una versión del pasado ni del futuro del querido Kid Loki, si no que literalmente su “ser”].
El destino, no satisfecho con atormentar a nuestro principal Loki con el constante recuerdo de haber hecho desaparecer a su versión infantil [por lo que está convencido es un bien mayor y definitivo a sus innumerables versiones], debe lidiar con la presencia de un enigmático “Anciano Loki” venido del futuro, un futuro donde Loki falló, donde las automutilaciones a su propia naturaleza no bastaron y el Dios de las mentiras se alzó nuevamente más digno que nunca de aquel título… y el de rey.

El buen numero de personajes del universo Asgardiano de Marvel que fueron rescatados en estas páginas como Lorelei, Sigurd o Tyr, la presencia constante de La Madre de Todo, Freyja [junto a Gaia e Idumm], el debut de quien cumple las funciones de sidekick, Verity Willis [Con la extremadamente precisa y en cualquier otro momento innecesaria habilidad de poder ver por sobre cualquier mentira], la acción avasalladora, en especial de los últimos numeros y el sin fin de momentos emotivos, emocionantes o simplemente en extremo épicos, pasan a ser detalles soberbios en el constante tormento de Loki, un Loki con el que hago la analogía sobre con lo que empecé este review…
Estas personas, estos usuarios de redes sociales, nosotros mismos en muchos casos, buscamos pelear con un pasado de errores y desaciertos, y aun así podremos recordar que en un nostálgico ayer fuimos lo suficientemente dignos de algo que anhelamos, pero atormentados por esos mismos errores y desaciertos, y por el terror que nos da llegar a ser quienes no queremos ser, buscamos desesperadamente eliminar, filtrar y construir absolutamente todo lo que queremos que los demás vean, sepan y recuerden de nosotros, complicando un camino que ya de por si nunca estuvo hecho para ser simple, buscando engañarnos a nosotros mismos y perdiendo la oportunidad de vivir fabulosas desventuras creyendo que la aventura que creímos siempre querer o merecer empezará mañana…
Pero no, por que como nuestro “Dios de las Historias” deja claro cuando los mundos explotan definitivamente a su alrededor, lo único que necesitamos para llegar a esa meta, que irónicamente pretendemos que sea el comienzo del resto de nuestras vidas, es aceptarnos, y vivir bien con ello.

Ahí es cuando la puerta se abre y viene el resto.
Ahí es cuando realmente depende de nosotros como queremos y buscamos ser pensados y recordados.

¡Excelsior!

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