Hace 40 años, un joven Ridley Scott tomó un guión entre tantos dando vueltas en Hollywood y algo en su premisa despertó su interés; una nave en el espacio, un grupo de trabajadores comunes y corrientes, un monstruo alienigena indestructible que se incubaba dentro de sus victimas cazándolos uno a la vez, una premisa llena de suspenso y tensión.

Así es cómo lucía la criatura en los bocetos originales:

No demasiado impresionado, el joven Ridley Scott mando a llamar a un artista que pudiera diseñar algo que asustara, que estremeciera sus nociones del mundo. Fue ahí donde conoció a H.G. Giger, artista visual precursor del ciberpunk y la “biomecánica” cuyo trabajo expresaba temáticas controvertidas ligadas a la opresión y frustración sexual, además de la fragilidad de la naturaleza humana y su capacidad de mecanizar o industrializar lo orgánico.

Básicamente, esto:

por lo mismo, cuando empezó la producción de Alien, H.G Giger se acercó a Ridley Scott y le sugirió un pequeño cambio en el diseño de la criatura. El dialogo fue más o menos así.

H.G. Giger: Señor Scott, buenos días.

Ridley Scott: Hola Hans, que bonita mañana, ¿terminaste los diseños del alíen que te pedí?

H.G. Giger: Si, ¿que le parecería si en vez de un alíen clásico hiciéramos UN PENE GIGANTE BIOMECÁNICO QUE PENETRA A SUS VICTIMAS REPETIDAMENTE LUEGO DE INCUBAR EN EL PECHO DE UN HOMBRE VIOLADO POR UNA VAGINA ARÁCNIDA ESTRANGULADORA?

Ridley Scott: me parece bien.

y así fue como esto

 

Se transformó en esto

Ridley Scott: Oye Hans, pero sácale los ojos, así se va a ver más pulento y misterioso, m3n, nadie va a saber si esta acechando o no.

H.G. Giger: dale.

Y así, todo el guión de Alien se fue adaptando para calzar el potente mundo visual de H.G. Giger

Y donde sólo había una nave espacial

Ahora había un castillo Gótico Intergálatico

Y donde había una nave extraterrestre normal

Ahora había una nave alienigena arcaica y Mitológica

Y donde había una tumba alienigena basada en las tumbas egipcias

Ahora estaba la momia de un antiguo extraterreste, más viejo de lo que podíamos imaginar, dirigiendo la nave hacía las estrellas.

En síntesis, H.G Giger creó un universo en el cual todas estas extrañas criaturas y diseños interactuaban entre si y adornaban una historia simple pero solida, donde el elemento más importante era la tensión, la atmósfera opresiva del espacio y el terror por lo desconocido.

Tanto la critica cómo la gente amo la película y una franquicia se construyó dentro del mundo de H.G Giger; Aliens, dirigida por James Cameron, tomó los elementos de acción e introdujo el concepto de colmena de los Aliens y su Reina. Alien 3, dirigida por David Fincher, retomó el aislamiento cómo piedra fundamental de la franquicia e introdujo el concepto de un alien que mutaba según las características del anfitrión. Alien Resurrection, dirigida por Jean-Pierre Jeunet (Amelie) jugó con las posibilidades del universo e introdujo a un Alien híbrido humano y una Teniente Ripley con sangre ácida e instintos de Alien. 

Así, poco a poco la influencia de Giger y Scott sobre la obra se fue diluyendo hasta llegar a Alien Vs Predator y Alien vs Predator 2, ambas fuera del canon, ambas carentes de cualquier elemento original o de construcción de universo y sólo la primera salva para pasar la tarde. Pocas esperanzas habían de recuperar el Universo Alien a su camino original de terror Cósmico y desconocido.

No fue hasta el 2012 que un maduro Ridley Scott retomó la franquicia con una precuela ubicada en el universo de Alien pero cuyo foco no eran los Aliens sino los “Ingenieros” o Space Jokeys. Premetheus fue la adaptación escondida de “En las montañas de la locura”, libro de H.P. Lovecraft que cuenta la historia de una expedición que recibe una señal de ayuda en la Antártica y se encuentra con una ciudad perdida de los “creadores del hombre”, quienes al ver su creación imperfecta y rebelde deciden eliminarlos. Ridley Scott tomó este mismo concepto y lo aplicó al mundo de Alien, donde la expedición Prometeo se dirige a un planeta donde se supone están los creadores de la raza humana en la tierra.

Quizás el mayor pecado de Prometheus fue elevar el hype de los fanáticos de Alien, quienes esperaban una película más cercana a la franquicia original y se encontraron con algo totalmente nuevo; Prometheus no tenía intenciones de ser otra Alien más sino de empezar algo distinto, una franquicia sobre la búsqueda de Dios en el espacio, de nuestro propósito en el universo y si bien estas preguntas ya tienen respuestas desde hace más de 60 años (SPOILER: No existe razón de que estemos en el universo, la vida se inició por azar y el humano es producto de la evolución, Alexandr Oparin se hubiera reído de las aspiraciones pseudo filosóficas de Ridley Scott y cualquier biólogo lo sabe) era una buena introducción a esta mitología “cósmica” con fuertes elementos del mito Anunnakin y Nibiru. Fue un intento de empezar algo nuevo que no encontró asidero en el publico.

Y esta semana se estrenó la última película de la franquicia, con una promoción cuyo lema pudo ser “MIREN, TENEMOS XENOMORFOS AHORA” con Ridley Scott volviendo a la dirección. El creador se reencontraba con su creación, la que lo catapultó a la fama 38 años atrás. Todos los elementos para el regreso con bombos y platillos de Alíen a la pantalla grande, un casting tremendo, una banda sonora que tomaba lo mejor de Alien y Aliens, un cheque en blanco para el ganador de varios premios de la academia. ¿Que podía salir mal?

Todo. Todo podía salir mal. ¿que CARAJOS pasó Ridley Scott?

Alien: Covenant es la historia del Covenant (o Aquelarre, en español) una nave camino a colonizar un planeta que en medio del viaje sufre un terrible accidente que los obliga a despertar antes de tiempo. Mientras reparan la nave, logran captar una llamada de auxilio desde un planeta cercano. Sin ganas de volver al hipersueño, la tripulación decide explorar este nuevo mundo sin saber el peligro escondido en sus tierras.

Antes de enumerar la gran cantidad de errores y problemas de esta película, hay que mencionar que esta es la secuela directa de Prometheus, lo que le juega en contra considerando que el titulo y la promoción fue enfática en que esta era el regreso de los xenomorfos a la Franquicia. Esto produce un tremendo problema de tono ya que Alien Covenant queda en medio de reiniciar la franquicia con los Xenomorfos y cumplir con las preguntas elaboradas al final de Prometheus, quedando corta en ambas ambiciones. La Película constantemente esta justificando su propia existencia y los personajes están en función de ese tono ambivalente. En la primera mitad de la película los personajes y las escenas están en función de construir una historia con un propósito mayor (la búsqueda de nuestro creador) y en la segunda, todo está en función de explotar a los Xenomorfos, lo que produce un efecto retroactivo; todo lo construido hasta la mitad del metraje queda en nada o simple discursos baratos y todo lo que sigue después se siente barato y poco terminado.

Este problema de tono determina el camino tortuoso por el cual Alien Covenant debe transitar, pues se siente tremendamente torpe y genérica. Si todo lo que construyes durante 60 minutos lo resuelves en 20 segundos para poder empezar a mostrar al Xenomorfo, perdiste la atención del espectador por apelar a su nostalgia por la franquicia. Esto es FATAL para una película que además llena la pantalla con personajes vacíos y carentes de personalidad, pues el tiempo en el cual debían construir a los personajes y mostrarnos porque deberían importarnos lo gastan en propuestas filosóficas que no van a ningún lado. Acá la nostalgia juega en contra porque la primera película precisamente supo entregarnos personajes sencillos pero profundamente carismáticos, miembros de la “clase obrera” que sólo hacían su trabajo. No había grandes motivaciones ni las necesitaban, porque la única motivación que importaba era sobrevivir.

La película incluso nos muestra un escenario donde toda la tripulación a cargo son “parejas” y no se toma el tiempo de mostrarnos cuanto afecto sienten ni cuan profundo es el vinculo que los une, así que la momento de la acción, no sabemos quién diablos es pareja de quién ni porqué debería importarnos. Y la verdad, toda la película se siente cómo si a Ridley Scott simplemente le importara una mierda lo que ocurre en pantalla, si incluso las tremendamente gráficas “escenas Gore” están filmadas de tal manera que no alcanzamos a entender que pasó para cuando pasamos a la siguiente escena, porque todo es demasiado rápido, demasiado “cámara en mano”, demasiado superficial. Y si el “gore digital” quita todo el impacto de la violencia, LOS XENOMORFOS (Y PROTOMORFOS) DIGITALES ESTÁN HORRIBLEMENTE RENDERIZADOS. Hay un efecto de “movimiento acelerado” que quita todo peso, todo el impacto a la presentación de las criaturas, precisamente cómo si no existieran realmente y en una franquicia donde el trabajo artesanal de texturas, detalles y viscosidades de las criaturas es todo, este error es imperdonable. No hay una sola escena donde podamos sentirnos amenazados por esta amenaza digital, sobretodo por ciertas decisiones artísticas que chocan con el legado de la franquicia (Para no contar spoilers, digamos que hay una TERRIBLE ANALOGÍA CON EL FLAUTISTA DE HAMELIN Y LOS XENOMORFOS).

Lo único interesante es la relación entre David y Walter, ambos sintéticos, uno mecánicamente superior y el otro intelectualmente superior. Es cuando explota esta lucha filosófica cuando la película funciona mejor, pero la resolución se pierde por completo al llegar el Xenomorfo. Esta resolución termina siendo lo más torpe que tiene la película.

Y ya picando fino, hay problemas de consistencia dentro de la franquicia, destruyendo retroactivamente los pilares de la mitología de los Space Jockey, Los FaceHugers y los Xenomorfos. Básicamente, Ridley Scott decide hacer uso de todo lo creado por H.G. Giger y otros directores y utilizar sus elementos cómo un niño tratando de construir un edificio; tiene todas las herramientas correctas y los materiales correctos, pero no tiene idea como armarlos. Hay veces donde suena la banda sonora de Aliens en momentos que deberían rememorar a la película de James Cameron, pero no logra entender lo grandioso de esas escenas. Hay veces donde juega con los elementos de la franquicia para dar impacto y sorpresa a la película, sin darse cuenta de las contradicciones que crea dentro del canon. Hay veces donde cuenta el origen de los Xenomorfos sin tomar en cuenta la explicación que el mismo Ridley Scott dio en la Alien original e incluso, hay veces donde lo mostrado en Prometheus entra en conflicto con lo mostrado aquí. Y cuando las grandes preguntas que dejaba Prometheus se resuelven en un flashback de 20 segundos y un par de guiños, y las grandes interrogantes que dejaba Alien en un par de lineas de dialogo, sabemos que hay un problema al enfrentar esta película. Es cómo si Ridley Scott resintiera a los fans por no recibir con brazos abiertos su regalona Prometheus y nos castiga haciendo y deshaciendo lo que considera es obra suya y de nadie más. La pelota es mía y si no me dejan meter goles, me la llevo.

Créditos a Diego Espinoza

Y es que Alien es mucho más grande que Ridley Scott; es James Cameron, es David Fincher, es Sigourney Weaver y sobre todo, es H,G Giger, quien creó una mitología y una estética que debía estar relegada al decorado, al segundo plano, a la lectura profunda y al análisis detallado, no al primer plano y al blockbuster, para eso estaba el Xenomorfo. Alien Covenant es ese guión de Alien antes de que llegara H.G. Giger y creara todo un mundo, toda una biomecanica consistente, todo un universo maravilloso y aterrador (más allá de lo Lovecraftiano) universo frente al cual Ridley Scott se ha quedado pequeño. Se nota que carece de hambre y cariño por la franquicia y eso es lo que más duele al ver Alien Covenant; Es cómo cualquier otra película de terror en el espacio, incluso “Life” o “Pitch Black” son más Alien que esta Alien.

Lo Mejor: La dirección de Ridley Scott es impecable, claramente el hombre conoce el oficio. La actuación de Michael Fassbender.

Lo Peor: Todo en realidad, nada cuaja. Cada escena puede ser buena por separado pero no hay nada que relate una historia. Es la peor Alien de todas, incluso peor que Alien Resurrection.

 

 

 

 

 

Decepción
2.0Merecíamos más, Ridley

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