Los que me conocen saben que me encantan los RPG y todos sus derivados, de hecho cuando trabajaba para un sitio vecino, inauguré uno de mis tantos podcast con un especial del género. Nioh es un RPG como esos que me gustan, con harta dificultad y que si bien bebe de la fama de la saga Souls, puede defenderse por si mismo y salir a flote en muchos aspectos que Dark Souls aún no pule. Nioh fue desarrollado por el Team Ninja (conocidos por los últimos Ninja Gaiden, Dead or Alive o el Metroid: Other M), en el que asumimos el papel de William Adams, un británico Samurai blanco inspirado en el propio William Adams (que fue un marino nacido el 24 de Septiembre de 1564), el cual se verá obligado a ser participe de una de las más grandes guerras del periodo Tokugawa, pero esta vez con unos tintes fantásticos y estrechamente relacionados con el folklore nipón.

Así tal cual se ve el juego, su dirección artística pasó por un completo estudio de cada uno de los elementos de la época.

Comencemos por lo importante entonces, su sistema de juego. En Nioh, la versatilidad de armas y combos es enorme gracias al extenso catálogo que tenemos de equipamiento (muchos más que en Dark Souls), los que nos permite una gran cantidad de builds dependiendo de nuestro estilo de juego. Entre las muchas posibilidades de armas podemos escoger espadas, katanas, katanas dobles, lanzas, hachas y kusarigamas las cuales, según lo que queramos hacer, funcionarán mejor o peor. La mejor forma de comprenderlo es gracias a las posturas de batalla, donde podremos optar entre la posición alta, media o baja y cada una de ellas nos permitirá un diferente desempeño en la pelea. En el caso de la postura alta, por ejemplo, nuestros golpes harán mucho más daño pero también nos vaciará más rápido la barra de Ki (o estamina, como sea que la conozcan), la media es perfecta para la defensa y finalmente la baja, que es mucho más enfocada al esquivar y a las estocadas rápidas donde cada uno de nuestros golpes serán más débiles pero a un menor coste de Ki.

Lo novedoso del juego (y aquí es donde digo que le ganó a Souls), es en la enorme cantidad de items que es posible recolectar de los enemigos y cadáveres dentro de la historia por lo que, al igual que en su saga padre, será necesario recorrer los escenarios en más de una ocasión pues eso nos permitirá un mejor abastecimiento a la hora de enfrentar a los jefes de cada mazmorra. Sumémosle a todo lo anterior el hecho de que además contamos con otros artilugios aparte de las armas, entre ellos kunais, shurikens, pergaminos mágicos y en fin, todos esos implementos clásicos y presentes en cualquier historia relacionada con la isla del sol naciente y, por si fuera poco, si durante la historia tenemos un equipo – ya sea arma o armadura – el cual no nos llama estéticamente y aún así no lo queremos cambiar por sus stats, podremos simplemente hablar con el herrero y cambiar su apariencia a cualquier otro que tengamos en nuestra alforja (algo que se agradece demasiado).

Las armas cuentan además con familiaridad, la cual aumenta a medida que la usemos para matar enemigos. A mayor familiaridad, mayor daño y mejoras

Obviamente las armas no son todo, y si bien ya presentamos las posturas de batalla nunca esta demás hablar del arbol de habilidades. Gracias a puntos recolectados durante el juego podremos aumentar diferentes habilidades dependiendo de nuestro equipo predilecto lo que nos permitirá, entre muchas cosas, el poder bloquear y atacar, saltar por sobre los enemigos, recuperar ki mientras esquivamos o inclusive recrear escenas de Los Siete Samurais (peliculaza de Akira Kurosawa). Aconsejo que aprovechen estas ventajas, sobre todo las que miran en menos porque serán demasiado útiles a lo largo de toda la historia).

Todos los enemigos serán un cacho, desde el más pequeño e inofensivo hasta el más grande y complejo. Por este motivo es que si nos acercamos a un santuario (los savepoints del juego), podremos ofrendar sake e invocar de esta forma a otro jugador para que nos ayude a derrotar ese jefe que tanto nos está costando matar (no es que sea malo jugando estos juegos, pero el primer jefe me costó horas xD). La ventaja de invocar a otro jugador es que si queremos, podremos usar una contraseña para limitar esta sala a gente que conozcamos y disfrutar de esta forma de una agradable partida online.

Relacionado a lo anterior, la forma de recorrer los escenarios es por medio de misiones que pueden ser escogidas en una especie de menú principal (que se limita a regiones, cada una de ellas con un par de misiones principales y muchas secundarias), lo que agiliza en vez de entorpecer – aunque no lo crean – pudiendo así avanzar el modo historia que terminan siendo aproximadamente unas 45 horas. Cada una de estas misiones está perfectamente cuidada y si bien no gozamos de las mejores gráficas del mundo (Uncharted sigue arriba), podemos apreciar un juego hecho con cariño y sin tanto tiempo de carga (a tí te hablo, viejo Bloodborne).

El apartado sonoro es un dedito hacia arriba y no por sus OST sino por el choque cultural provocado por los dos idiomas que se intercalan hasta lograr una inmersión propia de una película de la era Tokugawa.

Nioh es un título que supo hacerse notar en un monopolio lleno de FromSoftware por todos lados, mostrando lo que es suyo y apoyándose en una historia que se aleja completamente de lo weeaboo. Un juego recomendado totalmente, que podría llegar a ser un compra consola… si no fuera tan difícil.

 

 

 

 

NOTA Nioh - Team Ninja
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