Este año Netflix lanzó varias series pero hay una que dejó la patá en internet, haciendo que mucha gente suprimiera su fin de semana con una maratón de 8 horas seguidas (su modelo de negocios) y que luego rompiera internet deshaciéndose en elogios. Eso despertó mis sospechas y me embarqué a ver Stranger Things, pero no de una, porque hay gente que no tiene tanto tiempo libre en la vida y también tiene en su watchlist otras cosas que mirar. Pero bueno, si hiciéramos un juego de tomar un “cortito” cada vez que Stranger Things hace un guiño a la cultura pop de los años 80, estaríamos raja a los 15 min de la serie. Porque la serie se encarga de hacer de la intertextualidad su valor de cambio más importante. Su estética, la ropa, los juguetes, lo que muestran en la tele, su música. Todos los capítulos están llenos de referencias a las grandes películas que marcaron tu infancia. Y de “tu infancia” no me refiero a las ferias de ciencia o a los niños en bicicleta con walkie-talkies (sabemos que en Chile y latinoamérica eso no pasaba), si no que hablo de los niños que se criaron en los 80/90s y consumiendo “E.T.”, “Los Goonies”, “Polstergeist“, “The Thing” entre otros, porque Stranger Things es un producto diseñado quirúrgicamente (y bajo el alero de un algoritmo) para el treinteañero que habita en su plataforma, y que en realidad, es quien paga la cuenta.

Es demasiado difícil ser objetivo con una serie que te remueve todos tus recuerdos de infancia. Los que tenemos 30 nos criamos con esas películas donde las historias tenían una magia distinta, los personajes eran más mucho más inocentes, los aliens no arrasaban con ciudades enteras y obviamente no todo se solucionaba buscando en Google o con un smartphone. Con Stranger Things volvemos a esos años, a la era análoga, que recupera esa forma de relatar historias, pero con un tono mucho más perturbador y tenebroso más propio de nuestros tiempos. Los hermanos Matt y Ross Duffer no tienen vergüenza de tomar la forma y el fondo de esas historias que existía hace 3 décadas, desde las tomas, la iluminación hasta icónicas imágenes de niños en bicicleta, posters, agentes y conspiraciones del gobierno, walkie-talkies, radiocasetes, Dungeons & Dragons, Star Wars y los X-Men, mezclado con la música de Toto, The Clash, New Order o Joy Division. Lo hacen llevándonos por el sendero por el que nos guiaron en su día Spielberg, King, Carpenter, Dante, Donner, Dekker o Hooper, genios indiscutibles que tenían obras muy superiores a lo que Stranger Things nos propone a este nivel, porque para ellos el ayer era hoy. Todo era fresco, eran ideas nuevas, y rompían esquemas.

 

La serie inicia con un piloto, que debo reconocer, lo encontré bastante flojo gracias a que todo lo que mostraba era un calco a E.T. (el comienzo de los niños jugando rol, el cuarto de atrás con el ser extraño, el encuentro con un “E.T.” que luego se hacen amigos, las bicicletas, etc.), y que de cierta forma, no me proponía nada nuevo. Pero de a poco la historia comienza a agarrar vuelo donde el sentido de la aventura de este grupo de niños: Will, Mike, Dustin y Lucas (de quienes no hablaré mucho porque su talento desborda la pantalla y da para un artículo aparte), algo así como “Los Goonies” de Richard Donner, más una niña sin nombre a quien bautizan como “El”, diminutivo de Eleven, pero con poderes psíquicos. Se vuelve más interesante tras la desaparición de uno de estos niños a un plano diferente a nuestra realidad, luego la historia pasa por el despertar de la sexualidad y las inocentes fiestas caseras que homenajean los clásicos de terror teen y el sentido de la tensión al más puro estilo de John Carpenter o Stephen King, quien en su twitter ya se ha declarado fan de la serie. Pero lo más interesante de pronto, es que el foco del relato cambia al personaje de “la madre”, interpretado por Wynona Ryder, siendo un arquetipo clásico en este tipo de películas. Es la típica mamá que no sabe muy bien en qué andan los niños, pero que en esta versión actualizada, su instinto hace que su búsqueda la haga comprender cosas que sólo los niños “freaks” dominan, haciendo que identifiquemos con ella porque ahora sabemos exactamente de lo que hablan: fuimos esos niños y ahora somos esos padres. Lo interesante, y acá me quiero detener un poco, es que Wynona sería el máximo exponente de la Generación X quien luego sufriría bastante, a raíz de sus problemas personales con la entrada al nuevo milenio, pero que ahora, vuelve en gloria y majestad interpretando a Joyce Byers, la madre medio chiflada que cree que su hijo le habla a través de las bombillas, y que se niega a creer en su muerte (algo bastante “meta” porque también es como muchos medios la tildaban en la época).

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Refrescante ver niños normales y con talento, tremendo casting!

Está también Hopper (David Harbour) el sheriff competente, que busca su redención personal aportando todo el corazón en este caso, todo lo que hace es infernal. La clave para entender la serie es que hacen que cada uno de nosotros empatice con algún rasgo de alguno de los personajes, tal y cómo en un juego de rol, ya que el desarrollo de la historia queda por completo sujeto a las decisiones improvisadas de los jugadores. Por esta razón, la imaginación, la narración oral, la originalidad y el ingenio son primordiales para la serie. En una partida de rol los jugadores no sólo deben interpretar a su personaje, sino que además deben cumplir una misión, en la mayoría de los juegos de rol no puede haber ganadores o perdedores sino grupos o equipos. Eso mismo es Stranger Things, son esos mundos facinantes que a veces desconoce la gente normal, esas cosas que le pertenece a los “raritos” del curso, tal y como lo dice el título, pero que en nuestros tiempos, sabemos que los nerds son los que controlan el mercado de la entretención.

Eso sí, la ventaja de Netflix es que permite que los alumnos más mateos de Spielberg mezclaran la mecánica de los juegos de rol con la esencia de los relatos divertidos/masivos en una película de 8 horas. Los Duffer escriben “para todos los públicos” con un target definido, pero eso no significa que dejan entrar el filtro de la estupidez y artificialidad. Si no todo lo contrario. Su mérito reside en tener una factura técnica sobresaliente, haciéndose cargo de todos los homenajes y las citas, ocupándolos en función del relato y dándole la vueta de tuercas precisa, respetando a su audiencia sin pasarse de listos, logrando un resultado que se siente natural, creando algo así como un manual de cómo homenajear los 80’s sin morir en el intento, un instructivo que ojalá hubiese leído J.J. Abrams con su Super8.

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Los buenos artistas copian, los grandes roban…

Su intención por recobrar el origen de lo sobrenatural, la elegancia en su puesta en escena y en la manera de dosificar los sustos y sorpresas, sin enseñar más de lo debido para que el resto lo rellene la audiencia. La mezcla perfecta de algunas cosas claves de Akira, Elfen Lied, Alien, Poltergeist, Close Encounters of The Third Kind, y otras más cosas vanguardistas, incluyendo una parte robada “careraja” a “Under the Skin” de Jonathan Glazer (quien debe estar cagándose de la risa o redactando una tremenda demanda). Stranger Things llega es una bomba de racimo con toda la cultura de los 80 contando una historia atrapante en un mundo donde ahora todo es digital. Nos envuelve con su historia en una temporada tan redonda que temo que sea incapaz de procesar todo de una y tal vez tenga que verla de nuevo, gracias a lo contundente de su mensaje y su ejecución. Donde no sobra ninguna toma, todos los diálogos aportan y el encuadre de la cámara está pensado, no hay nada al azar. Una historia que comienza como un guiño amistoso que apela a la nostalgia y termina siendo una emocionante aventura que me conmovió hasta las lágrimas, y todo porque plantea un manifesto de honestidad a tal nivel que puedes ver su alma y corazón, te lo dice todo el rato y no se avergüenza de ello. Es ahí cuando te das cuenta el valor y el peso del compromiso de una obra que tiene los huevos de sobra para dejar de ser alumno y se transforma en el maestro a quien referencia. Tengo mucho miedo de Netflix, con el nivel de calidad que tiene produciendo obras mayores como Daredevil, y Better Call Saul entre otras, y que con Stranger Things debo reconocer que me tienen rendido a sus extraños pies.

 

NOTA Stranger Things - Duffer Bros
5.0Estrellas / 5 Total
Puntuación de los lectores 6 Votos

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