El emperador Shaohao de Pandaria: una bella historia de la expansión de Mist of Pandaria, espero que gusten de sus bonitas lecciones. El lore de World of Warcraft esta lleno de grandes historias y personajes únicos, sumérjanse en el mundo de Azeroth.

La Historia:

Shaohao estudió en el monasterio Tian. Cuando fue coronado hace 10.000 años siguió la tradición de todos los emperadores que le habían precedido, pidiendo consejo al gran orador del agua de los Jinyu quien, en lugar de darle buenas noticias, le entregó una terrible profecía: un reino de hechiceros alrededor de un gran pozo convocaría un ejercito de demonios. Llovía fuego verde del cielo y todos los continentes del mundo estaban destrozados.

Desolado y sin esperanza, el último emperador ascendió la escarpada pendiente del monte Nieverest. El frío helaba los huesos a través de la túnica, y el viento cortante dificultaba su andar. Solo, en la cima de la montaña, el emperador encontró paz y tranquilidad. Fue entonces cuando habló con el dragón de jade, espíritu de la sabiduría. El Dragón de Jade animó a Shaohao a despojarse de sus cargas, purificar su espíritu y fusionarse con la tierra. El emperador escuchó perplejo el consejo del Dragón de Jade, pero no recibió otra respuesta. Abatido, el emperador Shaohao inició el descenso de la montaña para consultar con su acompañante, el Rey Mono, y decidir su próximo movimiento.

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Shaohao meditó durante tres días y tres noches sobre el consejo del Dragón de Jade, que aún no estaba claro. “¿Cómo puede purgarse uno mismo de toda duda?”. Cansado de esperar, el compañero de viaje de Shaohao, el Rey Mono, construyó un extraño rostro con bambú. Insistió al emperador para que se pusiera la máscara…

Aunque el Rey Mono sólo pretendía hacer una travesura, la máscara funcionó; y cuando Shaohao se quitó la máscara, sus dudas tomaron forma física. Lucharon durante siete horas, hasta que enterraron al Sha de la duda. Desde aquel día, el último emperador no tuvo ninguna duda de lo que debía hacer y emprendió un viaje con el fin de purgar sus emociones negativas para salvar Pandaria del desastre. Shaohao viajó a cada templo de los augustos celestiales y con la ayuda del Rey Mono desterró de sí la desesperación, la ira, el miedo, el odio y la violencia, para luego encerrar a sus manifestaciones bajo tierra.

El Emperador cambió para siempre para transformarse en una criatura de fe, coraje, paciencia, amor y paz: una criatura de pura luz.

Al atardecer del último día, el cielo estaba teñido de fuego verde, y hasta el suelo temblaba de terror. Pero el emperador no estaba asustado, pues su mente estaba libre de toda duda y temor. Entonces, cantó y celebró mientras el cielo se rasgaba, y al ver el miedo y la duda en los ojos de sus súbditos, el emperador Shaohao decretó que todos debemos vivir cada día al máximo y dormir cada noche con la paz de una mente tranquila.

La leyenda cuenta que ascendió a la veranda de la primavera eterna con la intención de separar Pandaria del resto del mundo, pero no pudo: la tierra tembló, pero no se movió. Enseguida empezó a dudar y el Sha de la duda comenzó a salir por el este. Entonces tuvo miedo, y el Sha del miedo se fue librando de sus grilletes en el oeste. Desesperado, pidió ayuda al Dragón de Jade.

Yu’lon rodeó el valle y habló con el angustiado emperador. “Pandaria no es sólo el Imperio Pandaren”, le dijo a Shaohao. “Tus enemigos del oeste forman parte de esta tierra, al igual que el imperio que hay al otro lado de la muralla.

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Al comprender esta conexión entre todas las cosas y una totalidad eterna que abarcaba una tierra sin fronteras, Shaohao por fin lo entendió todo. Su bastón golpeó el suelo y su espíritu se hizo uno con la tierra. Cuando el mundo se desgarró, Pandaria se adentró tranquilamente en el océano. Y cuando la túnica del emperador cayó vacía al suelo, el nuevo continente se envolvió en una niebla impenetrable y desapareció del resto del mundo.

Preludio:

Parte 1: Duda

Parte 2: Desesperación

Parte 3: Miedo

Parte 4: Ira

Parte 5: El gran cataclismo

 

 

 

 

 

 

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