Bueno, acá dejo la historia de los personajes importantes en World of Warcraft Draeno. Sus cortos personales son muy interesantes, pues cada uno tiene un trasfondo relevante dentro de la nueva línea de tiempo que se ha generado con las alteraciones de las cavernas del tiempo. Muchos personajes emblemáticos han revivido, dejando una huella en las aventuras de Azeroth que cambiará todo lo que habíamos conocido hasta el momento, dando un giro en la historia de Warcraft.

Kargath Garrafilada

Kargath Garrafilada creció como un esclavo de los ogros del imperio Gorian. Permaneció cautivo bajo Ogrópolis  durante años, en los que luchó por su libertad convirtiéndose en gladiador.

Luchar en la arena y derrotar a cien orcos merecía una gran recompensa y aquel que lograra semejante hazaña podría dejar atrás las cadenas de su cautiverio. Kragath lo logró y descubrió que dicha promesa no era más que una mentira de los ogros para mantener su sistema esclavista controlado. Arrojado a una mazmorra, luchó desesperadamente por liberar su mano de los grilletes que lo aprisionaban. Frustrado por la rabia y por la ira, Kargath tomó una piedra afilada y se cortó la mano mientras los demás orcos esclavos observaban. Cuando finalmente su brazo se liberó, los esclavos siguieron su ejemplo e hicieron lo mismo, mutilando sus miembros y obteniendo a cambio la posibilidad de dejar atrás las cadenas. Todos juntos marcharon contra sus captores mientras que el emperador era decapitado por Kargath. Éste fue el momento en que nació el Clan Mano Destrozada.

Kargath

Primera Guerra 

Kargath fue uno de los miembros originales del consejo de las sombras, y el único orco que no era brujo que llegó a pertenecer al Círculo Interior, el núcleo principal de la organización.

Cuando los primeros orcos invadieron Azeroth, Kargath permaneció en Draenor bajo el no siempre fácil mandato de Ner’zhul, quien sólo mantenía una fachada de poder gracias al temible ogro mago Dentarg. Cuando el Clan Foso Sangrante regresó años más tarde, Kargath se ofreció inmediatamente voluntario para enviar a su clan a Azeroth como sustituto, esperando machacar a los humanos y vengar la muerte y captura de sus hermanos.

Segunda Guerra

Cuando la Alianza repelió a los orcos de Azeroth e invadió Draenor, estableció un punto de reunión donde edificaron Bastion del honor. Desde allí sus soldados asaltaron la ciudadela del fuego infernal, creyendo que dentro encontrarían a Ner’zhul. Sin embargo quienes estaban allí preparados para recibirlos eran Kargath y Dentarg, que habían recibido instrucciones para entretener a la Alianza mientras Ner’zhul trataba de abrir puertas dimensionales a otros mundos desde el templo oscuro.

Los arqueros elfos de Alleria se encargaron de los centinelas y abrieron las puertas, permitiendo a la Alianza penetrar en la fortaleza y acabar con la mayoría del clan de Kargath. Dentarg fue destruído por Khadgar tras una feroz batalla, mientras que por su parte Kargath comprendió que había sido dejado allí para morir por lo que urdió un plan de escape con unos pocos efectivos de su confianza. Tras huir de la Alianza, se dirigió a Nagrand donde trató de convencer a Geyah para que le proporcionara guerreros que luchen por la Horda. Ella se negó, ya que el pueblo sufría presa de las enfermedades. Kargath se marchó furioso al darse cuenta que disponía de muy pocos soldados para luchar, por lo que desistió en su idea de plantar batalla y decidió esperar a recuperar la Ciudadela del Fuego Infernal más adelante, cuando estuviera mejor preparado.

La llegada de Illidan

Su oportunidad de vengarse de la Alianza se presentó con la llegada de Magtheridon. El malvado Señor del Foso utilizó su sangre para hacer más poderosos a los Foso Sangrante, convirtiendo a Kargath y sus seguidores en orcos viles. Con la sangre del demonio corriendo por sus venas, el clan Mano Destrozada reconquistó la Ciudadela del Fuego Infernal expulsando a las fuerzas de la Alianza que habían quedado allí tras el colapso de Draenor.

Magtheridon comenzó su reinado como Señor de lo que había quedado de Draenor, y fijó su residencia en la ciudadela negra, llevándose consigo a muchos orcos de confianza de las legiones de Kargath, entre ellos bonethirst.

La era de obediencia de Kargath hacia su nuevo maestro se vio interrumpida cuando Illidan asaltó la Ciudadela Negra junto a Vasj, Kaelthas y Akama, acabando con Magtheridon. Illidan se convirtió en el Señor de Terrallende, y aceptó el juramento de lealtad de Kargath y la Mano Destrozada, a quienes permitió seguir residiendo en la Península del Fuego Infernal.

Desde entonces, Kargath se convirtió en el Jefe de Guerra de la Horda vil. Illidan le nombró, ironías del destino, el responsable del destino de su antiguo maestro, Magtheridon, que fue encarcelado con la intención de seguir utilizando su sangre para crear un ejército de orcos viles que engrosara las legiones de la Ciudadela del Fuego Infernal.

La reapertura del Portal Oscuro

Cuando el Portal Oscuro volvió a abrirse tras su destrucción al término de la Segunda Guerra, los ejércitos de la Alianza y la Horda lo atravesaron y establecieron sus primeros centros de operaciones en la Península del Fuego Infernal, muy cerca de la Ciudadela del Fuego Infernal.

Las hostilidades no tardaron en aparecer, y numerosas escaramuzas tuvieron lugar cerca de bastion de honor y Thrallmar. En vista de que Kragath suponía una amenaza para el asentamiento de los ejércitos de Azeroth en Terrallende, la Ciudadela del Fuego Infernal fue puesta bajo asedio y el Jefe de Guerra de la Horda Vil tuvo que refugiarse en las salas arrasadas.

Finalmente, Kargath fue derrotado  y la Horda Vil perdió la influencia que le había otorgado hasta entonces el control de la Ciudadela del Fuego Infernal.

Parte 1: Kargath

Grommash Grito infernal

Apasionado defensor del orgullo y la furia, Grommash Grito Infernal solo reconoce los dictámenes hechos en el lenguaje de las hachas. Su clan, los Grito de Guerra, es un grupo nómada de arqueros letales y aullantes jinetes de lobos que forman la vanguardia de la Horda de Hierro, arrasando las tierras de sus enemigos y reduciendo sus hogares a cenizas.

Como Jefe de Guerra de la Horda de Hierro, su autoridad prevalece sobre la de la mayoría de los clanes excepto sobre la de aquellos que han rechazado la invitación a unirse a ellos (los lobo gélido, los riecráneos los cazatormentas y los luna pálida).

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El rechazo a la Legion y la creación de la Horda de Hierro 

Después de que Garrosh llegara al Draenor de la línea temporal alternativa, trató de persuadir a su padre para que no bebiera la sangre de Mannoroth y peparara tecnológicamente a los orcos con un armamento superior. Grom se convenció y acudió al encuentro con Gul’dany tras negarse a beber la sangre del señor del foso, se enfrentó al propio Mannoroth que acabó sucumbiendo ante el poderío del nuevo armamento de los orcos y de Aullaviceras. Vivo gracias a la intervención de Garrosh, y sobre el cadaver del annihilan, Grom se dirigió al resto de orcos para proclamar su nuevo rol de conquistador y rechazar el papel de esclavo de la legion ardiente.

En su nuevo papel de líder de los orcos rebeldes, Grom mandó hacer prisionero a Guldan y comenzó a poner en práctica su plan de invadir Azeroth con la Horda de hierro.

Parte 2: Grommash

Durotan 

De entre los hermanos Fenris y Ga’nar, Durotan fue quien más se entregó a la familia y a las tradiciones. Una vez, de niño, defendió a su madre enferma de los elementos y las bestias, y estuvo a punto de perderse a sí mismo al darse a la violencia y el derramamiento de sangre. Juró no volver a abrazar la ira. Tras la desaparición de su hermano Fenris, Garad eligió a Durotan como nuevo heredero, por encima del impulsivo Ga’nar.

Durante un festival Kosh’harg en Nagrand, conoció a un orco roca negra llamado Orgrim, hijo de Telkar Doohammer, y a pesar de pertenecer a clanes diferentes, pronto se hicieron amigos. Durotan fue llevado a la “montaña sagrada” de Oshu’gun por petición de los ancestros, buscando probar si podría convertirse en un chaman, así como el jefe de su clan. No encontró a los ancestros, pero sabía que de alguna manera se encontraban allí.

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Mientras competían en el bosque de terokkar, Durotan y Orgrim fueron atacados por un furioso ogro, que los podría haber matado de no ser por la llegada de un grupo de draenei, liderados por Restalaan. Tras mandar un mensaje a sus clanes, Restalaan llevó a los dos orcos a Telmor y les dijo que el líder draenei, el Profeta Velen, estaba de visita en el pueblo y había pedido verlos a ambos. Durante la cena, discutieron acerca de las historias de sus pueblos, y Durotan suele confesar que ambos aprendieron más acerca de los draenei esa noche que toda su raza en casi un siglo.

Al regresar a su clan, Durotan conoció una joven orca llamada Draka y se enamoró nada más verla. Entonces no podía creer que pertenecía a su clan y aunque Draka lo rechazó al principio cuando el joven la invitaba a salir de caza, finalmente acabaron juntos.

Parte 3: Durotan

Kilrogg

Cuando Gul’dan prometió ilimitada fuerza y poder a los jefes de los clanes orcos, Kilrogg fue uno de los primeros en aceptar la oferta, bebiendo la sangre de Mannoroth y llenándose de fuerza e ira demoníaca.

Primera Guerra

Ya mayor, Kilrogg Deadeye estaba menos dispuesto a desperdiciar vidas en el combate. En la política orca, los viejos orcos se tornaron más pragmáticos, lo que erróneamente se tomaba como cobardía por las generaciones jóvenes. Antes de la invasión a Stormwind, Kilrogg había matado a tres de sus hijos y a dos nietos que creyeron que podrían liderar el clan mejor que Kilrogg.

En el inicio de la primera guerra, el clan Foso Sangrante participó en el primer ataque al castillo junto al martillo crepuscular de Cho’gall. Este primer ataque fue un desastre para los orcos, y Kilrogg y Cho’gall se echaban la responsabilidad el uno al otro. Una grieta amenazaba con fraccionar la Horda incluso en las primeras acciones de la conquista de Azeroth. Gul’dan intervino rápidamente para sofocar el problema, renombrando a mano negra como Jefe de Guerra de la Horda.

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Segunda Guerra 

Kilrogg luchó bajo las órdenes de Blackhand, y luego bajo el mandato Orgrim Doomhammer. En la segunda guerra, su clan se estacionó en todo Khaz Modan, donde se controlaban las bases de minería y operaciones de refinación de petróleo de la Horda. Luego de la traición y huida de Gul’dan, Orgrim Doomhammer fue obligado a retroceder a Khaz Modan luego de enviar gran parte de la Horda para asesinar al traidor por el honor de los orcos. Deadeye fue uno de los pocos que aceptó esta decisión. La guerra culminó con la destrucción del Portal Oscuro y la derrota de los orcos; el viejo Kilrogg se negaba a rendirse, incluso después de la captura de Doomhammer. Kilrogg escapó y evitó ser capturado junto a su clan por las fuerzas de la Alianza.

Invasión de Draenor

Kilrogg no tuvo ningún contacto con la Alianza durante dos años. Al igual que la mayoría de líderes orcos restantes, fue invocado al lugar del Portal Oscuro para descubrir que Teron Gorefiend había vuelto a abrir el portal y la Horda se había unido bajo las órdenes de Ner’zhul. El conocimiento de Kilrogg en cuanto a asuntos de Azeroth permitió a Ner’zhul y a Teron formular un plan para el siguiente movimiento. Kilrogg, junto a sus camaradas Grom Grito infernal y Kargath Garra afilada, volvieron a Azeroth para robar ciertos objetos de poder necesarios para ayudar a Ner’zhul en su plan.

Mientras se dirigían desde la ciudadela del fuego infernal al Templo oscuro, para iniciar el ritual, Ner’zhul, Kilrogg y Teron Gorefiend, se detuvieron en la necrópolis en ruinas de Auchindoun, Kilrogg sentía que algo malo iba a ocurrir ahí. Finalmente, aceptó tomar un descanso en las ruinas antes de dirigirse a su destino en el Valle sombraluna. Fue ahí, en las profundidades del laberinto de las sombras cuando Kilrogg conoció a la muerte en persona. En un duelo con el comandante de la Alianza Danath Aterratrols, el comandante le incrustó la espada en la garganta, aprovechando que el jefe estaba casi ciego. Aún con la garganta destrozada y abierta, declaró con su sangre que regresaría con sus ancestros y que la Horda viviría. Sus ojos quedaron estáticos y se desplomó en el suelo.

La tenacidad de Kilrogg aún vive en su hijo, el Mag’har Jorin.

Parte 4: Kilrogg

Vindicador Maraad

Maraad, es un vindicador guerrero errante de la fe, pilar de la sociedad draenei. Tras derrotar al mal en la travesia de rasganorte, este paladín, armado con su martillo, empezó a mostrar el camino de la Luz a las demás razas de la Alianza. Los múltiples peligros a los que se ha visto expuesto en Azeroth han hecho que Maraad prefiera la acción a la meditación: él atacará mientras el resto se lo piensa.

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Soldado aguerrido, el vindicador Maraad luchó en muchas guerras. Defendió a los draenei mientras escapaban del ejército demoníaco de la legion ardiente por innumerables mundos. Como paladín de la Luz Sagrada, Maraad personificaba el brazo fuerte de la rectitud. Su arma, el martillo de los naruu, imponía castigo a cualquiera que amenazara a los suyos. Juró proteger al inocente. Pero cuando los draenei fueron atacados por los orcos en Draenor, Maraad no pudo mantener su promesa. La catástrofe cayó sobre su pueblo, lo que le ha perseguido desde entonces. Los draenei lograron sobrevivir al intento de los orcos por exterminarlos y llegaron a Azeroth.

Su hermana es la madre de Garona, lo que lo convierte en su único ascendiente vivo.

Parte 5: Maraad

 

 

 

 

 

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